lunes, 17 de octubre de 2016

Tamalitos

Tradición en los altares

Dulces, salados, Picasso, con fruta, con carne, típicos, exóticos, así son los tamales, con mucha variedad en cuanto sus increidnetes se trata 


Es difícil decidir qué costumbre es más mexicana, si la celebración del Día de Muertos o la elaboración y degustación de tamales. Lo cierto es que las historias de ambas han ido de la mano y se han enriquecido mutuamente.


El origen de la ofrenda de muertos data de los antiguos pobladores de Mesoamérica, pues tales civilizaciones creían que los difuntos viajan hacia una región oscura (Mictlán) en espera de su morada definitiva, pero todavía tienen la posibilidad de visitar a los vivos de vez en cuando. Así, se les recibe a principios de noviembre con flores, veladoras, copal, agua, sal, pan, dulces y, ante todo, diversos platillos que eran del gusto de los fallecidos, para que cuando los descubran sepan que se les recuerda y se les extraña.
Con respecto a la preparación de tamales (palabra que proviene del náhuatl tamalli) existen testimonios desde la época de la Colonia, como los de los religiosos Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590) o Alonso de Molina (1513-1579), en donde se documenta el origen prehispánico de este alimento elaborado con masa de maíz, relleno de diversos ingredientes y envuelto a manera de paquete en hojas vegetales. Muchos de estos productos tenían un carácter ritual y abundaban los relacionados a ritos funerarios.

De hecho, aún existen recetas de tamales especiales para celebrar el Día de Muertos y colocarlos en el altar, como es el caso del mucbipollo en Yucatán (sur de México) o el zacahuil en Hidalgo (centro), pero algunos de sus ingredientes son difíciles de encontrar fuera de su región de origen. En sustitución, te presentamos recetas fáciles de elaborar, pero no por ello menos suculentas.

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